Cómo se vive La cultura del vino en Aracena: del viñedo al consumidor

La cultura del vino en el páramo de Aracena es una parte fundamental de la identidad local y una tradición que se remonta a años anteriores.
El proceso de producción del vino comienza desde las raíces vitivinícolas, con la selección de las variedades más adecuadas para cada terreno. Los productores locales, con sus años de experiencia y dedicación, trabajan diligentemente para elegir los mejores uvas y cuidarlas cuidadosamente para asegurar una producción excelente. La calidad del vino se debe en buena medida a la técnica de trabajo manual que emplean estas tierras en las fases vitivas importantes.
Además, un país de montaña como el páramo acenense donde estos viñedos crecen ofrece condiciones climáticas y de suelo única para cultivar productos deliciosos. Las brisas frescas nocturnas permiten una correcta maduración fructífera de las uvas, lo que les da un sabor intenso y singular.
Estamos hablando más específicamente del tinto fino o Fino de Jerez con aceitunas. A su vez el Tinto tiene su reflejo en los vinos naturales sin filtrar ni espumosos. No nos extrañe la importancia que tienen estos cultivos para esta zona que cada año acoge una Feria del Vino del Páramo de Aracena con una amplia participación local.
Viñas y viñedos
Los viñedos son un recurso importante en el páramo. Encontramos dos tipos: los cultivados (viñas a los que se ha dado protección física). Entre estos se encuentran las trepaciones, donde las plantas se han adaptado en la pared y, como consecuencia del tiempo y del trabajo humanido, están cubiertas de una red de raíces que absorbe todos los nutrientes. Y los silvestres (vegetales que, por no haber sido protegidos ni cuidados y alimentados durante todo este proceso han perdurado en su estado natural).
Aprovechamos el descenso de primavera para que la planta se adapte con facilidad a las condiciones climáticas cambiantes y lo que más le conviene. La principal labor del agricultor es limpiar las hojas; esto supone evitar la excesiva cantidad de uvas producida hasta llegar el mes de junio, momento en el que comienzan los períodos lluviosos afluente.
También tenemos otra labor más importante y delicada, que es espalda. Como se ha trabajado manualmente sobre estas tierras durante todos estos siglos, se han desarrollado técnicas particulares para realizarla. Se realizan cortas de poda, las cuales permiten favorecer la producción de frutos a los pies de unas ramas bien entrenadas, asegurando así mayor relación con las raíces vitales para que tenga una mayor productividad sin perder de vista las variedades y estaciones donde se necesita mayor dedicación.
El envasado

Diseñar el envasado o bodega del viñedo es un paso importantísimo ya que hay que tener en cuenta todas las características de ambas, por lo que la relación vitvina son dos partes claves de la industria y el resultado dependerá de todo ello. En su mayoría se ha respetaron técnicas antigüas de elaboración del vino.

Por ejemplo en la "Alberca" de San Roque realizan una presura que consiste en llenar pequeñas cubillas con la urceña, es decir uva madura, y llevarlos a unos compartimientos de madera donde se deja reposar durante un tiempo. Este método ha ido ganado popularidad, ya que ayuda a conservar las características del vino.
Debido a la situación geográfica única en el Páramo de Aracena y su microclima especial, así como por los altos kilómetros para llegar hasta allí los uvas naturales han ganado un carácter distintivo: mayor acidez, un sabor intenso que invita al sorbo pero no en exceso si queremos evitar el desaguiso, y también la conservación de todas las minerales contenidos.
Almacenamiento

Durante mucho tiempo almacenar los vinos ha sido una tradición común. Muchos viñedos han pasado por momentos de escasez en sus años vitivinícolas donde la labor más importante consistía en realizar las recolecciones antes que nada, recoger todas las uvas maduros.
Las bodegas son el mejor lugar para almacenar los vinos hasta su consumo. Muchas de estas bodegas han sido reconstruidas y mantienen intactos sus acabados originales, como la del Parque Regional por ejemplo. Durante años ha estado en manos de particulares que las cuidaron.
Por otro lado hay algunas de cuyas estructuras siguen intactas pero se encuentra abandonadas. Es posible visitarlas desde la ronda que circunda el Parque Regional. Es emocionante ver cómo fueron construidas las bodegas, aunque el tiempo ha ido cambiando y muchas de ellas han sido recuperadas después para ofrecer a los turistas una experiencia única del vino dentro de las mejores estructuras históricas.
Comercialización
El vino es el reflejo cultural más auténtico de esta zona. Elaborar este producto no solo le permite satisfacer sus necesidades, sino que contribuye en gran medida a su riqueza.
En la actualidad podemos visitarlos mercados locales donde se encuentran variedades muy cuidadas y mantenidas para poder ofrecerle al consumidor una calidad óptima. Durante todo el año se hacen tastings del viño, por lo que también se puede disfrutar de sus conocimientos mientras degustan un buen vino.
En la región de Aracena las vides son un elemento estructurante, su cultivo y aprovechamiento han contribuido a un desarrollo armonioso en estas comarcas. Un importante aspecto, al ser estas tierras pobres es el mejor instituto vitivitícola.
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